Komando Kroketa: excursionismo, trekking, esquí de travesía, alpinismo
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Breithorn, 4.164 m

Ruta: Subida por Cervinia y el Piccolo Cervino (o Klein Matterhorn)
Fecha: 15-8-01
Participantes: Teresa, Miguel Ángel, Karmelo, Elvira, Arturo
Comentarios: Uno de los cuatromiles más fáciles de los Alpes, cosa que no quita para que sea imprescindible equipamiento y conocimientos de alpinismo invernal, además de ser recomendable ir encordados.

Tras haber ascendido el Gran Paradiso nos quedan unos días libres, así que decidimos visitar Breuil Cervinia y ascender el Breithorn. Cervinia es un pueblo pequeño y bonito, con un entorno muy atractivo, pero en exceso turístico. Llaman la atención algunos glaciares colgantes, pero la gran estrella es el impresionante Cervino (Matterhorn), aunque la perspectiva más habitual del Cervino sea la de Suiza. Aprovechamos el primer día para hacer un poco de turismo, reservando el segundo para la ascensión. Por otro lado el Breithorn es uno de los cuatromiles más fáciles de los Alpes, especialmente con su aproximación en teleférico desde Zermatt.

Cervino / Matterhorn
Cervino desde Cervinia

Nos levantamos temprano, preparamos las mochilas y nos vamos a coger uno de los primeros teleféricos del día que llevan a las pistas de esquí. Entramos en la cabina con cuidado de no sacar ojos con los piolets que llevamos en las mochilas. Con toda la parafernalia de cuerdas, piolets, mochilas y ropa montañera notamos las miradas de curiosidad de los esquiadores que nos rodean, con sus esquís de diseño y su ropa especialmente pija (hay que tener en cuenta que no cualquiera puede pagarse el lujo de los precios de estas pistas en verano).

Como diría Sting “I’m an alien, ... I’m a legal alien, ... I’m a mountaineer in a ski cable-car"

Tras un cambio de teleférico a medio recorrido llegamos al Plateu Rosà (3.480), donde ya todo está cubierto de nieve. Rodeados de esquiadores, con una cierta vergüenza nos equipamos con los arneses, polainas y crampones, pero de momento pasamos de encordarnos para evitar accidentes con los esquiadores, ... y para evitarles ataques de risa.

Es temprano y el Breithorn es un pico fácil, por tanto en lugar de dirigirnos directamente hacia él decidimos ir primero hacia el Piccolo Cervino, subiendo no por su derecha que sería más fácil, sino por una pala frontal un poco más empinada, para hacer tiempo y para prepararnos un poco. Cruzamos alguna pista y poco después empezamos a ver la diferencia con el Gran Paradiso, aquí ya vemos pequeñas grietas, que pueden esconder otras más grandes bajo la nieve, pero de momento no parece haber problema. La zona de pistas de esquí está muy controlada y las máquinas tapan toda posible grieta que pueda salir. Nos acercamos al P.Cervino, lejos ya de las pistas y empezamos la subida por una pendiente un poco fuerte y algo helada, que debemos subir con cuidado haciendo zetas. Vemos más grietas. Miguel Ángel y Arturo se adelantan en la subida de modo que cuando llegamos arriba, de nuevo a las pistas de esquí, no les localizamos.

Nos dirigimos al bar y mirador del Piccolo Cervino (3.883), a donde llega también el teleférico desde Zermatt (Suiza), para ver si están allí. De paso aprovechamos para ver una exposición de esculturas de nieve que han montado en una cueva excavada bajo la nieve. No están en el bar ni en los alrededores.

Desde el P.Cervino se montan excursiones guiadas al Breithorn para "domingueros", ya que es uno de los cuatromiles más fáciles; un cartel pone que se tarda unas 2 horas. En ese momento nos damos cuenta de que nosotros llevamos las dos cuerdas, y que por tanto ellos van desencordados, y con las grietas puede ser peligroso. Es un poco tarde, teniendo en cuenta la hora de bajada del último teleférico, de todas  formas, cojo una cuerda y me voy corriendo en su busca, con la idea de subir hasta donde el reloj me diga que debo dar media vuelta.

La subida es bajando del P.Cervino siguiendo las pistas de esquí, para en una gran explanada tirar a la izquierda. Cruzar la explanada y empezar a ascender, haciendo una gran diagonal a la izquierda, para poco antes de la cumbre girar a la derecha y subir directos a la cima.

Breithorn
Breithorn desde el Piccolo Cervino

Tras el ascenso al Gran Paradiso me siento excepcionalmente bien, así que empiezo la subida al Breithorn a toda velocidad. Subo muy rápido, sintiendo casi como una borrachera eufórica, por la altura o por lo que sea, que me da más fuerzas, y la gente que baja o sube despacio se van apartando para dejarme paso al verme lanzado. Alucino cuando veo en una sola cordada unos 20 japoneses todos ataditos. No me salgo para nada de la huella, ni atajo, para evitar problemas de grietas ocultas al ir desencordado, esperando juntarme con mis compañeros para encordarnos los tres. Así llego a la cima en unos 45 minutos (creo recordar) sin haberles visto por ningún lugar, cosa que me mosquea.

Cervino Matterhorn
Cervino desde Breithorn

En la cima del Breithorn hago señales agitando el forro polar por si Teresa y Elvira estaban mirando con prismáticos, para que vean que he llagado y que estoy bien, mientras los que estaban en la cima debían pensar que era un dominguero que estaba como una chota (y quizás no se equivocaran ;-). Hay buenas vistas del Monte Rosa, de impresionantes glaciares, y al final de la cresta del Breithorn podemos ver el Castor y el Pollux (krokexcursión al Castor y Pollux)

Monte Rosa
Monte Rosa desde Breithorn

Bajo también a toda velocidad y en una media hora estoy abajo con Teresa y Elvira. Así nos vamos hacia el teleférico, donde nos encontramos con Miguel Ángel y Arturo, que al parecer, en el último tramo habían cogido otro camino, se habían embarcado en una arista y al final también subieron, y por pura casualidad nos debimos cruzar en los pocos minutos que ellos se salieron del camino normal mientras yo hacía cima.

Epílogo: Tras la satisfacción por el éxito montañero, Arturo, Teresa y Miguel Ángel se volvieron en avión, mientras Elvira y yo nos fuimos de turismo. Pasamos por Turín, Niza, Cannes, ... y en Carcassone, visitando su preciosa ciudad amurallada medieval, nos abrieron el coche y nos robaron ropa técnica, bastones, botas, crampones, polainas, arneses, cuerdas, etc., eso sí, los piolets no se los llevaron porque debieron pensar que eran picos para la obra, ... y eso de trabajar es muy duro.

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