
Un cartel señala el Canal del Palomo siguiendo un sendero hacia la izquierda que avanza barranco arriba. Vemos también un sendero entre matorrales que baja por la derecha directo al aparcamiento, y que será por donde volveremos. El tiempo está dudoso chispeando a ratos, lo que nos plantea muchas dudas para meternos en un canal con clavijas, pero a ratos también clarea así que ante todo optimismo, y decidimos intentarlo.
En menos de 10 minutos, tras pasar una vías de escalada, llegamos a una gran fisura en la roca, y a su izquierda vemos unas varillas de hierro metidas en la roca; no hay duda, es el punto de partida. A pesar de que el primer tramo es relativamente fácil, nuestra amiga Chozita no lo ve claro. Tras animarle insistentemente en que nos acompañe, prefiere una siestecilla en el coche a una dosis de adrenalina, decisión que lamentamos en ese momento, y de la que después nos alegraríamos al ver cómo se complicaba la subida.
El inicio no es difícil, subiendo por un resalte a la izquierda del canal, siendo las propias clavijas las que dirigen por el camino. Unos pocos metros más arriba, en una repisa, la ruta gira a la derecha para meterse en el cañón, estando todo el resto de la subida encajonado en él. No hay cables para auto-aseguramiento (en el 2008 los instalarían), aunque en las partes altas de algunos tramos hay anillas para rapelar, o para que una vez que alguien ya haya subido asegurar al resto. De todas formas "siendo TAN fácil" no llevábamos disipadores ni arneses. En algunas pozas vemos tritones en el agua, razón entre otras, por las que está prohibido entrar en ellas.

A medida que subimos vamos encontrando pasos cada vez más complicados de lo esperado, en algunos de ellos hay que estirarse y esforzarse, empezándose a oír los primeros resoplidos, y en otros se hace necesario utilizar los cordinos para hacer estribos que posibiliten la subida a quienes no llegan, pero siempre está relativamente accesible como para que algunos suban bien sin cuerdas, para después ayudar a los que les cuesta un poco más.

Trepada por clavijas
Vamos subiendo sin demasiados problemas hasta un paso en el que resulta imposible llegar a la siguiente clavija. Es un tubo mojado y resbaladizo, donde no se puede subir haciendo oposición, incluso cuando esté seco. Tras varios intentos fallidos y mil posturas colgados de la pared a una importante altura, al final haciendo equilibrismos sobre las clavijas, conseguimos llegar con un paso de hombros, y ya desde arriba instalar un cordino para ayudar a los demás. Quizás también se pueda subir poniendo algún estribo en las clavijas, pero el sitio no es cómodo ni seguro. Realmente quizás nos jugamos un poco el tipo.
A medida que se avanza hay que ir con más cuidado, ya que el esfuerzo va cansando, y algunos tramos que estando frescos serían fáciles, "quemadillos" cuestan un poco más.
Las clavijas acaban en una zona medio cerrada por la vegetación, con un último resalte muy corto pero que exige tirar fuerte de brazos al estar desplomado, y tras el cual se abre el circo Ciego o de Ligüerri con unos paredones impresionantes. Un lugar precioso.

Final del Canal del Palomo
Para bajar hay dos alternativas, hacerlo por donde hemos subido, demasiado complicado sin cuerdas para rapelar, o hacerlo por el SurEste en un recorrido circular. Evidentemente cogemos la segunda opción, así que vamos hacia la derecha, siguiendo un cable pasamanos que recorre una faja algo aérea pero fácil. Seguimos después unos hitos y marcas hasta llegar a otro punto donde hay un descenso con clavijas, que no resulta muy fácil, pero poco a poco vamos bajando todos; si se lleva cuerda también se puede rapelar. Al pie de las clavijas unos hitos llevan hacia la derecha (izquierda si se está mirando a la pared), siguiendo los cuales sólo se llega a las vías de escalada, y quizás incluso hasta el mismo canal, para bajar rapelando, así que media vuelta hasta las últimas clavijas bajadas, y allí tiramos a la izquierda (derecha si se está mirando a la pared), según marca una flecha de pintura medio borrada. Un cable ayuda a pasar por una repisa estrecha y aérea, y después unas clavijas permiten avanzar horizontalmente hasta llegar a otras clavijas que hacen una muy corta bajada, siendo éstas ya las últimas.

Flanqueo, últimas
clavijas, y salida final
al contrafuerte
(fotografía sacada en el escalón intermedio que se marca en la
primera foto)
Rastros de senda nos empujan hacia abajo entre matorrales, pero comprobaríamos que no llevan a ningún sitio, así que lo mejor tras las últimas clavijas es seguir hacia la izquierda (según se mira al valle). Tras subir diversas repisitas de roca llegamos hasta un contrafuerte, donde podemos ver el embalse de Vadiello y un paisaje alucinante, que nos seduce para volver otro día a la zona. Por aquí asciende el camino que lleva al Pico de El Borón, pudiendo ser una opción combinarlo con él.

Flanqueo, descenso de las últimas
clavijas, y salida final
al contrafuerte,
visto desde la carretera
Bajamos por el contrafuerte hasta ver un camino muy pisado a la derecha, el cual tomamos, y que rodeando hacia la derecha nos lleva hasta el aparcamiento.
Los días siguientes, quienes menos en forma estaban, sufrieron unas dolorosas agujetas en piernas, brazos, dientes, orejas, ...
Actualización:
en 2008 "cablean" la Canal del
Palomo, añaden nuevos clavos y grapas, y ponen un línea de vida a lo
largo de toda la canal, así como por la ruta de salida. Lo que se haga
por seguridad, y reponer clavijas perdidas no se puede criticar, pero
sobreequipar en exceso una vía clásica le hace perder parte del encanto
original (volveremos para comprobarlo, y porque nos gustó). De todas
formas aunque ahora es
más fácil y bastante menos dura sigue siendo
una ferrata difícil y exigente, no apta para principiantes, aunque
accesible para montañeros experimentados.
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