Llevamos varios días discutiendo sobre si hacer la Maladeta, o ir al Pico Coronas (3.293) y empalmar con el Pico del Medio (3.346), pero esta claro que no lo decidiremos hasta el mismo punto en que se separen ambos caminos.
Salimos de madrugada de Benasque hacia la Besurta con un tiempo muy malo, está completamente cubierto y llueve. Para cuando llegamos a los Llanos del Hospital la lluvia se convierte en nieve. Parece increíble que estemos a las puertas del verano, la Besurta está completamente blanca y los coches tienen una par de dedos de nieve de esa misma noche. Nos tememos que al final no podrán ser ni las Maladetas ni el Coronas.

Subida a la Renclusa
vista desde la Besurta
Empezamos porteando los esquís porque la nevada recién caída no es suficiente para foquear, siguiendo el camino que parte de la pista. Desde la misma Besurta se ve asomar el refugio de la Renclusa. A unos 5 minutos hay un desvío, a la izquierda Aigualluts, a la derecha la Renclusa a donde vamos. Cuando subimos el Refugio medio escondido se pierde de vista, pero para ello a modo de faro hay una pilona que se asoma al camino y que se puede utilizar de referencia. En 50 minutos subiendo despacio llegamos a la Renclusa, la nieve ya lo cubre todo y en el tejado del refugio hay un palmo de nieve. El tiempo es horrible y algunas personas desisten de hacer montaña en esas condiciones.
En el refugio nos recomiendan ir hasta la base de las Maladetas porque seguramente no podremos llegar a ningún sitio, para el Coronas habría que abrir huella en los Portillones y puede ser peligroso por haberse formado cornisas, y para la Maladeta el canal de la Rimaya estará bastante impracticable por la cantidad de nieve. Viendo que hay otros "locos" que a pesar de todo tiran adelante decidimos al menos intentar algo o simplemente dar un paseo ya que estamos allí. Intentaremos ir hasta el pie del collado de la Rimaya.
Entre unas cosas y otras, tras media hora nos volvemos a poner en marcha y salimos foqueando ya desde el refugio. Empezamos sin ver nada por la niebla, siguiendo la huella de los que nos anteceden. La subida es muy larga con zetas y más zetas. La huella no es muy buena porque sigue una línea de pendiente demasiado fuerte, y está machacada por quienes suben a pie.
Después de una rato de subida empezamos a ilusionarnos porque aclara un poco, poco más tarde alucinamos cuando empezamos a ver algún claro, y al final babeamos de alegría sorprendidos por un día claro que nadie creía posible una hora antes.

Ascensos a la Maladeta Oriental
por el corredor del Collado de la Rimaya y a la Maladeta
Occidental,
Pico Collado de la Rimaya en el
centro (foto 5-5-02)
Con gran alegría vemos gente que abre huella por los Portillones y otros que suben por la rimaya, por tanto se abren ambas posibilidades, pero la suerte ya estaba echada, subirémos a la Maladeta Oriental.
Los que suben a pie rompen la huella de esquís de los que nos anteceden, nos fastidian y dificultan nuestro ascenso, pero van sufriendo más que nosotros por la dureza de la nieve en la que se hunden, por tanto se les disculpa.
Corredor del collado de la Rimaya
En algo más de 6 horas desde el coche llegamos a la base del canal de la Rimaya, donde dejamos los esquís, y nos preparamos para la ascensión a pie. La pendiente es fuerte pero fácil porque ya han subido varias personas y la huella está muy marcada , no siendo necesarios los crampones. Una vez arriba se ve cláramente la cima a la izquierda, a unos 10 minutos .
Hacemos cima en poco menos de 7 horas desde la Besurta, habiendo subido muy tranquilamente. Las vistas son muy buenas destacando por su cercanía El Maldito y el Aneto. El glaciar del Aneto sorprende como una amplísima ladera blanca resplandeciente por la nieve recién caída.
Tras un buen rato disfrutando de la cima decidimos volver. Lola y Elvira se bajan, pero Juan y yo pensamos en aprovechar la ocasión para pasar por el Pico Abadías (3.279) que nos habían dicho que era muy fácil siguiendo la cresta. En un primer plano hay una antecima que suponemos es la que nos habían dicho, pero de acuerdo a los mapas el Abadías debe ser un pico que está al final de la cresta, justo antes del collado del Maldito. La cresta es muy vistosa con algunas enormes moles de roca en un equilibrio casi imposible, formando grandes trampolines. Tras esa antecima seguimos por la derecha de la cresta apareciendo unos hitos, hasta que llegamos a un punto donde vemos el Pico Abadías medio escondido en frente a la derecha, pero la cosa se pone peligrosa; con nieve, botas de esquí y sin cuerda continuar sería un suicidio, por tanto abandonamos.
Mientras tanto Elvira y Lola, ya habían llegado a la Renclusa y disfrutaban de la extrema amabilidad del guarda de la renclusa quien mientras pasaban un buen rato de conversación les invitó a un poco de jamón y a un puré de champiñones que estaba haciendo.
De vuelta en el canal de la Rimaya coincidimos con un par de montañeros con tablas de snowboard. Uno de ellos baja desde el mismo collado en la tabla, pero a medio canal corta una placa provocando un alud que le arrastra mientras rueda pendiente abajo. La cosa no es grave pero al que pilla el alud, hasta que para y puede ver que no ha sido grave se pega un susto de campeonato.
Mi bajada es agónica, el aparato digestivo, que no había ido bien en todo el día empieza a quejarse más. Intento vaciarlo primero por un extremo y después por el otro, pero el dolor va en aumento, y por otro lado la cabeza también empieza a exigir su protagonismo. Para colmo, además de que la nieve está muy pesada, una nube cubre ligeramente el sol generando una semiluz puñetera que no deja apreciar el relieve y te la pegabas cada dos por tres. Cuando no me caigo, debo parar a descansar y recuperarme, mientras Juan me sigue animándome. La bajada se hace larguísima y acabo quemadísimo, prometiéndo no volver a ponerme los esquís por esta temporada (cosa fácil de cumplir estando a mediados de junio)
A medida que nos acercamos a la Renclusa comprobamos que en unas pocas horas se ha ido muchísima nieve, de modo que bastante antes de llegar al refugio tenemos que quitarnos los esquís, y bajar el resto del camino hasta el coche con los esquís a la espalda.
Al final no sé si la pájara se debió a un problema que tuve con la comida, o quizás a una rabieta infantil por no haberse hecho lo que quería: "pisar a la Corona" ;-)
Ascensión a la Maladeta Occidental 1ª (Punta Cordier)