Komando Kroketa: senderismo, excursionismo, alpinismo, esquí de travesía
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Mont Blanc (Monte Bianco), 4.810* m

Ruta: Ascensión por la ruta de los cuatromiles o travesía de los 3 Mont Blancs; bajada por Goûter
Fecha: 22-8-02
Participantes: Teresa, Sonia, Karmelo, Juan, Guillermo, Elvira, Arturo
Comentarios: La ruta de subida es más larga y dura que la habitual de Goûter, por donde bajamos. Hay que aclimatar en altura antes de plantearse su ascensión, y por supuesto sólo es para gente con experiencia en alta montaña, nieve y hielo.

* La altura del MB según medición del 10-10-01 es de 4810,40 m,  ± 10 cm. Los habituales 4.808 m eran de una medición de 1986.

Respecto a fronteras el tema como siempre es más delicado. No hay duda de que es el más pico más alto de Francia, pero mientras que para los Italianos la frontera pasa por la cima del Monte Bianco, siendo también el techo de Italia, para los franceses, que marcan el resto de frontera por la divisoria de aguas, aquí hacen un "rodeo" apropiándose de toda la cima.

Preparativos

Tras muchas dudas decidimos intentar este año el pico Mont Blanc, que a pesar de lo que dicen muchos no es el pico más alto de Europa, lo es sólo de Europa Occidental; el más alto de Europa tras la reconfiguración del puzzle ex-soviético es el Elbrus, en el Cáucaso, pico fronterizo entre Europa y Asia. 

De las 4 rutas principales descartamos la más corta, fácil y habitual, la de Goûter por excesivamente masificada y por la incomodidad de su refugio, también dejamos de lado la vía Italiana por dificultades de acceso, y porque preferimos subir por Chamonix, y de la vía de Grands Mulets nos informan que este año está impracticable por las grietas. Por tanto nos decantamos por la vía de los tres cuatromiles, que es la más bonita, aunque sea un poco más difícil que las otras y bastante más larga.

Para la bajada la mejor opción sería por Grands Mulets, pero al estar mal, decidimos hacerlo por Goûter, pasando noche "como sea" en el refugio.

Nuestros amigos Jorge y Raquel, que realizan la misma ruta unas semanas antes, nos dan una excelente información de primera mano de la ascensión al Mont Blanc, y nos describen los pasos de mayor dificultad, un serac de unos 5 metros con un cierto resalte, y la última rampa para acceder al collado del Maudit, que es muy empinada. Su interesante relato novelado está disponible en PDF.

La preparación empieza varias semanas antes del viaje, cogiendo fondo y aclimatando en altura a base de hacer diversos tresmiles del Pirineo. Además antes de intentar el Mont Blanc nos vamos a Italia a realizar el Castor y Pollux, que si bien son un fin en sí mismo (especialmente si después el tiempo o la dificultad no nos permiten realizar el MontBlanc), también nos sirve como definitiva aclimatación en altura para el Mont Blanc.

El 19-8-02 tenemos éxito en el ascenso a ambos picos. Para recuperar fuerzas tras ellos pasamos una noche de descanso en Chamonix, alojándonos en una "Gite", opción barata y con posibilidad de cocina, que se puede reservar en la oficina de turismo.

foto del Mont Blanc (Montblanc) desde Chamonix
Mont Blanc visto desde Chamonix

Antes de intentar nada lo más importante es informarse sobre la meteorología y rutas de acceso, para lo cual vamos a la "Maison de la Montagne", frente a la iglesia, en cuyos alrededores hay un curioso ambiente montañero. En la última planta está la OHM (Office de Haute Montagne) donde hay mapas, libros, e información diversa sobre dificultades y estado de las vías. Allí se puede encontrar gente de todo tipo, desde el experto interesado en el estado de alguna vía de escalada de alta dificultad, hasta el que no tiene ni idea, y como "pasaba por allí" pensó en si hacía falta algo para subir al Mont Blanc (en internet, uno que quería subir preguntaba ¡¡hasta donde llega el coche!! y ¡¡si hay nieve en verano!!; podría ser un bromista o no, pero seguro que también hay gente así).

Miramos el tiempo, y a pesar del nefasto verano ¡¡¡Parece que tendremos suerte, habrá un día de buen tiempo!!!

Refugio Cosmiques

Preparamos todo, cargamos las mochilas, y con toda la parafernalia nos dirigimos por la mitad de las calles de Chamonix a la estación del teleférico de la Aiguille du Midi. Esta opción de hacer la aproximación en teleférico desde el mismo pueblo, da un ambiente especial al entorno que no hay en otros sitios, viéndose por la mitad de las calles a los montañeros con todo el equipo, botas y ropas técnicas, mochilón, piolets, crampones, ...

Cogemos el teleférico en una curiosa cola de gente mezclada entre turistas de alpargata y montañeros de botas plásticas. A medida que se acerca el momento de la verdad los nervios van en aumento, y pegan un subidón cuando poco antes de llegar el teleférico a su destino, vemos a la izquierda, a tiro de piedra, una fila de montañeros subiendo por la arista completamente aérea del camino que viene desde Cosmiques (en la foto abajo a la derecha).

Aiguille du Midi (3.842). Cruzamos el puente, desde donde podemos ver nuestro deseado pico Montblanc, y tras un túnel, saltamos una barrera que cierra el paso a los que no lleven el material de montaña necesario. Allí, en una especie de cueva de hielo, terminamos de equiparnos y encordamos.

Ascensión al Montblanc, Mont Blanc, montebianco
Montblanc visto de el puente de la Aiguille du Midi.
A la izquierda puede apreciarse la huella de ascenso al Mont Blanc atravesando los seracs.
Y justo bajo el Montblanc la brecha en la roca del collado del Monte Maldito

El camino hacia el Refugio de Cosmiques empieza bajando por una arista, que dispara la adrenalina al pillar "en frío", no hay tiempo para mentalizarse y probar que crampones y demás material estén bien ajustados, e impresiona más al encontrárnoslo cubierto por la niebla. Tras la bajada, vemos el refugio a la derecha, encima de un montículo. Cruzamos parcialmente la gran explanada del Col du Midi, donde hay diversas tiendas de campaña, y subimos al refugio, siguiendo una de las diversas huellas. Tardamos poco más de media hora.

Refugio de Cosmiques
Refugio de Cosmiques en lo alto. A su izquierda la ruta de subida al Montblanc
En la esquina superior izquierda se aprecia la huella de subida al Hombro del Tacul

Refugio des Cosmiques (3.613): aunque es muy caro, está muy bien y la cena, que no incluye agua, es buena y muy abundante, al igual que el desayuno. Tenemos agua corriente, aunque muchas otras veces no la hay porque se congelan las tuberías. No es necesario saco o sábana, con lo que la gente habitualmente duerme vestida, aparte de para estar ya listos cuando se levanten.

Éramos conscientes de que nuestro gran problema eran los tiempos, el meteorológico, y el horario por lentitud. Confiando en el primero, nos centramos en el segundo y así antes de cenar salimos del refugio y nos dedicamos largo rato a practicar nudos, encordarnos y desencordarnos con los guantes puestos, para no perder mucho tiempo al día siguiente. Sonia, menos habituada a travesías invernales, aprovecha para practicar con los crampones subidas y bajadas en laderas nevadas. Aunque albergábamos dudas sobre nuestras posibilidades, una vez allí poco a poco nos vamos convenciendo e ilusionando de que lo haremos.

Nos acostamos temprano, a eso de las 8, todavía de día, intentando descansar más que dormir por falta de sueño a esa hora. En esa espera hay un momento que veo que de golpe la habitación se inunda de una tenue luz roja. "¡Mardita zea! tenía que haberme acostado un poco más tarde para ver la puesta de sol; seguro que merecía la pena". Algunas personas se levantan para mirar por la ventana, pero da pereza. En la cama cada uno le da vueltas a la cabeza con sus miedos, esperanzas, o fantasías ... de todo tipo ;-)

Mont Blanc

Para compensar nuestra lentitud, decidimos levantarnos antes de lo habitual, a las 12. Salimos sigilosamente de la habitación y descubrimos que no somos los primeros, algunos ya se preparan para partir. Empezamos a equiparnos mientras esperamos que comiencen a servir el desayuno. A veces adelantan el horario y empiezan a servirlos antes, pero esta vez hay que esperar hasta la una y pico.

La noche está limpia, no hay viento y la sensación térmica es agradable. Elvira y yo, nos preparamos rápido, y como es habitual decidimos salir antes porque somos los más lentos en subida, y así nos pueden pillar de camino evitando retrasarles después. 

0:00 Empezamos a caminar a las 2:00. Las otras cordadas son Juan-Guillermo, y Arturo-Sonia-Teresa, que salen poco después.

Seguimos la traza de la huella que atraviesa el llano del Col du Midi (3.532) hacia la derecha. Hay luna llena, pero la ascensión del Mont Blanc de Tacul queda a la sombra. En la oscuridad destaca la larga fila de luces de los frontales subiendo, por tanto nos enganchamos al "gusano luminoso". 

Hay algún tramo en que se puede adelantar y otros tramos en que es imposible. Siempre hay guías maleducados que dan mal nombre al colectivo, y en un paso de los delicados nos toca detrás uno de esos "giliguías", que a pesar de ver que había una larga fila, y que nadie se podía apartar, se dedica a dar la lata para que corramos o nos apartemos. Otros giliguías se dedican a colarse en los atascos para superar pasos delicados a pesar de ver que todos los demás estamos esperando pacientemente. Es una pena que habiendo algunos excelentes guías, les den mal nombre tantos giliguías sueltos que se creen dueños de la montaña.

En medio de la oscuridad vislumbramos cómo pasamos junto algunas grietas, atravesamos algún serac, ... una pena no verlo de día, aunque entonces quizás nos lo repensaríamos dos veces antes de avanzar. A media subida las tres cordadas nos volvemos a juntar, pero poco después volvemos a separarnos a medida que podemos adelantar otras cordadas que reducen el ritmo o se paran a descansar.

Junto a un serac se monta un supuesto atasco. Cuatro pasos y parada, cuatro pasos y parada, ... Al rato nos damos cuenta de que más adelante no había nadie, eran una par de cordadas grandes que iban juntas, y no tenían la más mínima educación de apartarse del camino para descansar y dejar pasar a los que veían esperándoles detrás. Por tanto les adelantamos y apretamos el paso.

2:05 Hombro del Tacul (4.100). Paramos un rato para comer, beber y cambiar pilas del frontal. En el collado sopla un poco de aire, no vemos subir a nadie, posiblemente bloqueados por los maleducados de antes, y como nuestras otras dos cordadas no responden a los gritos le digo a Elvira para continuar ya que nos podrán pillar mejor en la siguiente subida, evitando tiempos muertos.

Desde el hombro bajamos un poco y comenzamos de nuevo la ascensión hacia el cuello del Mont Maudit. Vemos el gusano luminoso arriba, pero por culpa de los que bloqueaban el paso, no tenemos a nadie inmediatamente delante, ni detrás, y buscamos el camino por las huellas. Vamos subiendo hasta que nos encontramos a una cordada que retrocede porque se ha encontrado un serac que no pueden pasar. Jorge y Raquel ya nos habían avisado una semana antes de él.

Tras mirar el serac decidimos intentarlo. Primero ampliamos la cuerda libre que hay entre los dos para subir, y después con los dos piolets, el de Elvira y el mío, tiro para arriba. La subida son unos 5 metros, pero justo debajo hay una rimaya, que hace que la caída sea mayor. Primero se pasa un puentecillo de hielo sobre la rimaya, se ladea a la derecha, y se sube a base de piolets y crampones por un tubo vertical de unos tres metros; después hay una pequeña repisa y continúa el tubo vertical otro par de metros. Unos metros por encima del serac hay un par de estacas para montar reuniones, pero cuando estoy a punto de alcanzarlas se nos acaba la cuerda, habíamos calculado mal. Elvira intenta deshacer los nudos para darme más cuerda, pero inevitablemente ésta se lía. Así estamos un rato, y yo medio colgado de los piolets sin poder moverme. Mientras tanto un grupo de militares, siguiendo nuestras luces llegan al serac y empiezan a subir. Para cuando Elvira consigue darme cuerda ya ha subido uno y ha montado su reunión con una de las estacas y un piolet. Por tanto debo asegurarme y montar la reunión con la otra estaca y otro piolet. Mientras tanto los que esperan se quejan a Elvira, ella me grita si puede subir, yo mientras monto la reunión le grito que todavía no, pero apenas me oye y así estamos un rato más. Mi intención era montar la reunión y tirarle a Elvira un piolet atado a la cuerda para que subiera, pero hay otro militar que empieza a subir y no puedo echárselo. La situación se vuelve kafkiana o marxista (de los hermanos Marx) cuando Elvira me grita en castellano para decírmelo, yo se lo digo al soldado que está asegurando junto a mí en inglés, éste le grita en alemán (o lo que sea) al que sube, este le contesta en alemán, el otro me lo dice en inglés y yo le grito a Elvira en castellano, y así hasta ponernos de acuerdo en lo que hacer.

Finalmente el que está a mi lado me propone que lo mejor es que Elvira aproveche su cuerda como una cuerda fija, mientras tiramos de ella por nuestra cuerda. Así, cuando llega el segundo soldado, entre los tres ayudamos a subir a Elvira, que va sin piolets. Toda la maniobra ha llevado bastante tiempo, que sumado a la adrenalina quemada, nos ha cansado más que toda la subida hasta entonces. Mientras estábamos en ello vemos cómo la mayoría de la gente evita el serac por un camino alternativo que se podía coger bastante antes a la izquierda, pasando después muy por encima de nosotros, pero al ir nosotros sin nadie delante y no saberlo habíamos cogido la huella antigua.

Subida al Collado del Mont Maudit (Monte Maldito)
Subida al Collado del Monte Maldito.

Pasos críticos: Superación del Serac y Rampa final al Collado del Maudit

Pegamos gritos a los de arriba y a los de abajo a ver si están las otras cordadas de nuestros compañeros pero no se oye nada. Esperamos un rato, que aprovechamos para recuperar el aliento, y tras unos gritos más sin respuesta reemprendemos el camino pensando que habrán seguido a la mayoría y han evitado el serac. Nos queda todavía una larga subida en fuerte pendiente hasta coger el camino bueno, y con el cansancio por la tensión y el esfuerzo realizados vamos muy despacio. Para cuando llegamos al camino correcto nos ha pasado bastante gente y una gran cantidad de soldados. La zona es fronteriza entre Italia y Francia, con unas fronteras no claramente delimitadas, y está plagada de militares haciendo prácticas y maniobras.

Mont Blanc de Tacul
Primeras luces con el Mont Blanc de Tacul detrás

Bastante cansados seguimos subiendo y poco a poco empieza a amanecer a eso de las 6:15 AM. Por fin podemos ver el paisaje. De todas formas casi todo el camino yo lo había podido hacer sin luz gracias a la Luna, y a que era Elvira quien iba delante con su frontal buscando el camino.

subida al Collado del Mont Maudit
Ascenso final al Collado del Mont Maudit

Llegamos a la base del collado del Maudit, el segundo punto crítico, ya es de día y hay bastante gente esperando. Miramos continuamente arriba y abajo, buscando los colores de sus ropas, pero no vemos a los nuestros. Tras una breve espera deshacemos toda la cuerda y comienzo la subida por la ladera de unos 50º; un solo piolet es suficiente. Se supone que con los 60 metros de cuerda se puede llegar hasta arriba del todo, pero por si acaso montamos una reunión intermedia, en unas rocas que facilitan dicha tarea. 

5:45 Así en dos largos llegamos hasta el collado del Mont Maudit (4.345). Por fin vemos el Mont Blanc y el final del camino. En el collado, ya con buena visibilidad, nos dedicamos a buscar con prismáticos por delante y por detrás a nuestras otras cordadas. Si nos pasaron cuando estábamos en el Serac, o si se han retrasado por alguna razón. Preguntamos a la gente que baja del Mont Blanc a ver si les han visto, pero nada, y dejamos el aviso para que informen de nosotros si les ven. Tras un largo rato mirando con los prismáticos, descartamos que puedan venir detrás, y seguimos el camino. Hay un poco de viento, y a pesar de ser de día la sensación de frío es mayor que durante la noche.

subida al Mont Blanc (Montblanc, Monte Bianco) desde el collado del Mont Maudit
Mont Blanc desde el collado del Monte Maldito

La huella sigue hacia a la izquierda, ladeando el Maudit en suave bajada hacia el collado de la Brenva (4.303). Como llevo ya rato intentando controlar la biología, los intestinos se vengan a pinchazos, así que cuando llegamos a terreno llano en el collado, me obligan a dejar la impronta.

El Mont Blanc se ve ya al alcance de la mano, pero todavía queda una primera subida inicial fuerte y después una subida más suave pero bastante larga, y las fuerzas ya escasean. La subida algunos la conoce como el Muro de las Lamentaciones, y se entiende, porque parece que ya queda poco y todavía queda mucho, parece que llegarás pronto y se tardan horas, parece que es un paseo y resulta duro, parece que disfrutarás de la pureza del aire pero vas asfixiado por la altura. Sí, se hace mucho más larga de lo que parecía, agónicamente interminable, pero ya no hay vuelta atrás. Muy despacio y con muchas detenciones vamos subiendo, hasta que parece que no se ve nada más arriba, nos tememos que sea una ilusión como en otras montañas que después aparece otra subida, y cuando estás casi arriba aparece otra, pero no, no hay engaños, cuando parece que termina realmente termina.

9:00 Mont Blanc. Estamos arriba, sorprende que no haya ninguna señal, hito, monolito, o lo que sea (o quizás lo más probable es que la nieve no deja verlo, o no deja montarlo), pero no hay duda, no hay nada más arriba. Hemos subido muy lentos y a esta hora ya no hay nadie, salvo unos militares que suben detrás de nosotros poco después, y que aprovechamos para intercambiar cámaras y hacernos fotos mutuamente.

Aiguille du Midi, Grandes Jorasses
Aiguille du Midi a la izquierda, y la ruta de ascensión. Detrás las Grandes Jorasses

Hace frío, estamos agotados, y debemos bajar lo antes posible para ver qué ha pasado y dar aviso a nuestros compañeros de que estamos bien, por tanto apenas estamos unos minutos en la cumbre. Comenzamos la bajada por la arista de Bosses, una arista estrecha, con fuerte caída a ambos lados. Bajamos sin problemas siguiendo el cordal con huellas muy claras, en dirección NO, hasta el Ref. Vivac de Vallot (4.362), donde hay bastante gente. A su pie, en la gran explanada que forma el Col du Dôme, paramos un rato a descansar, hidratarnos y comer un poco. Posiblemente parte del agotamiento es por deshidratación, por un lado porque ni nos acordamos de comer y beber, y por otro por evitar el trabajo de tener que quitarnos la cuerda, coger la mochila y sacar los termos y la comida.

Vallot y Dôme de Goûter
Descenso: Vallot a la dcha. y Dôme de Goûter detrás

Continuamos con la ligera subida de la Dôme du Goûter (4.304), y la bajada por unas huellas que más parecen una autopista con cientos de carriles. Seguimos el descenso hasta que vemos asomar más abajo, al final de una larga repisa el refugio de Goûter. Bajamos, cruzamos la repisa ocupada en parte por bastantes tiendas de campaña, y llegamos al refugio al borde de un precipicio.

12:00 Refugio de Goûter (3.817). Si bien la idea inicial era dormir aquí, al no saber nada de las otras cordadas decidimos bajar para que sepan que todo ha ido bien. Como esperábamos llegar aquí todos juntos, no llevábamos ni mapas, ni móviles porque ya los llevaban los otros (craso error, ya que es evidente que debe haber uno de cada por cordada). Así en el refugio, al no ver el camino de bajada, preguntamos amablemente donde está a un "giliguía", que en lugar de ayudar intenta ir de listillo, no queriendo informarnos porque no tenemos mapa. Seguimos preguntando y otra gente nos indica que el camino no se veía porque baja por detrás del refugio, vertical para abajo, ya sin nieve.

Al principio hay cuerdas fijas para ayudarse en el camino, que baja destrepando en fuerte pendiente por un cordal muy empinado. Al estar el camino muy masificado muchas veces hay que parar, apartarse y esperar a que pasen los que suben para poder bajar. Una vez abajo viene el punto más delicado, cruzar el Grand Couloir también etiquetado como "bolera", "canal de la muerte" o "ruleta rusa". Si bien durante toda la bajada desde Goûter hay peligro de caídas de piedras, para cruzar este canal hay que extremar la atención y las prisas para evitar accidentes. Siempre es mejor pasar de uno en uno, manteniendo bastante distancia con el de delante, y con un ojo mirando canal arriba, y otro al suelo para no tropezar.

Así llegamos al glaciar Tête Rousse junto al refugio del mismo nombre (3.167). Lo atravesamos, yendo ligeramente a la derecha, y continuamos el camino de descenso. Bajamos muy rápido porque aunque las fuerzas flaquean, queremos llegar antes de que se vaya el último tren, el cual no sabemos a que hora es, porque a pesar de preguntar a media docena de personas todas dicen horas diferentes. La bajada resulta mucho más larga de lo que nos habían dicho, y caminamos casi zombis a toda  velocidad, sin descansar.

16:00 Pero por fin llegamos a la estación del cremallera de Nid d'Aigle (2.372), a tiempo para coger el cremallera Tramway du Mont-Blanc.

Al final la subida al Mont Blanc en términos absolutos ha sido de sólo 1.300 m desde el Col du Midi, y la bajada de 2.500 m, pero tanto las subidas como las bajadas acumuladas son bastante mayores.

Una vez en el tren bajamos en la primera parada, Bellevue, que conecta con una telecabina, que nos baja a Les Houches, donde debemos esperar un autobús a Chamonix. Durante la espera llamamos para avisar que estamos bien, y ver qué ha pasado, y nos informan que las dos cordadas se habían retirado porque a Sonia le había dado un tirón en la subida al hombro del Tacul, pero aprovecharon el día para subir al Montblanc de Tacul.

ascensión al Montblanc; Col du Midi, hombro del Tacul, collado del Maudit, Vallot, Gouter
Subida: Col du Midi, hombro del Tacul, collado del Maudit, Mont Blanc,
Bajada: Ref. Vallot, Dôme de Goûter, Ref. Goûter (foto: Raquel & Jorge)


ascensión al Mont Blanc; Mont Maudit, Dôme du Goûter
Mont Blanc visto desde Grands Montets (NorEste)

Fotos: Karmelo, Jorge, Guillermo

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