San Martín de la Bal d'Onsera (Val de Onsera, Val d'Onsera, Valdonsera, ...)

Ruta: por San Julián del Banzo
Fecha: 9-11-02
Participantes: Lourdes, Manolo, Elvira, Karmelo, Myriam, Teresa
Comentarios: Lugar curioso y camino curioso. Muy recomendable para quien no haya estado. Accesible para muchos pero no para todos, no es difícil ni largo, pero tampoco un simple paseo, al haber algunas trepadas muy fáciles.

El plan inicial era ir a la Chemin de la Mâture, un recorrido por un camino muy curioso y llamativo, pero a medida que nos acercamos a la frontera el tiempo empeora, llueve y está completamente cubierto, por tanto poco antes de llegar Canfranc cambiamos de plan y nos damos media vuelta. Nos consolamos en Jaca desayunando chocolate con churros y dirigiéndonos a otro camino también curioso y llamativo.

Pasado Huesca dirección Barbastro, cogemos el desvío hacia la izquierda que lleva a la Sierra de Guara. Cruzamos Loporzano y San Julián del Banzo, pasado el cual encontramos un desvío a la derecha que señaliza San Martín de la Bal d'Onsera. Se puede seguir un poco más en coche por pista, pero dejamos allí los coches. Un simpático lugareño nos cuenta cómo Bal es la forma local de llamar a los valles y que Onsera viene de que antes había osos en dicho valle.

0:00 Comenzamos a caminar alas 10:30 y enseguida unos postes nos señalizan un desvío a coger a la derecha, donde hay algunos coches. 

0:10 Caminando tranquilos llegamos a una gran explanada, donde los que han apurado con el coche ya deben dejarlo. Otro poste nos señala la dirección descendente a seguir. 

0:30 Llegamos al cauce de un río seco, en el que unos hitos nos indican que debemos seguirlo hacia arriba. El camino sigue el río, con algún tramo que los hitos desvían a un sendero que avanza paralelo y después vuelve al rió.

Bal d'Onsera
Entrada al barranco

La caminata encajonada en el lecho del río resulta muy bonita, hasta un momento en que el camino deja el barranco y comienza un ascenso de fuerte y continua pendiente, siempre cubierto por el bosque. Algún poste a medio camino indica las diferentes rutas. Cuando llegamos junto a unas altas paredes vemos dos senderos, y cogemos el que tira directo para arriba. Poco después el camino se vuelve más interesante subiendo en fuerte trepada por un estrecho sendero pegado a la pared, no apto para gente con vértigo. Unos cables, barandillas y escalones ayudan en la subida, que no presenta especiales dificultades. La trepada acaba en un canal que sube vertical, hacia el final del cual hay un sendero a la derecha que hay que tomar, pero que concentrados en la trepada puede pasar fácilmente desapercibido. Nos pasamos de largo y llegamos a una explanada con una peña, sobre la cual hay una impresionante vista del cañón que forma la Bal d'Onsera. Visto el error, retrocedemos y cruzamos entre arboles hasta tomar el camino correcto.

1:50 Llegamos a un amplio collado, donde más postes siguen indicando el camino. Ahora toca bajar por un zigzagueante camino, en fuerte pendiente, hasta el río del barranco de San Martín. Cuando lo alcanzamos seguimos a la derecha, ascendiendo por su cauce. Impresiona pensar cómo se ha podido montar por allí escondido, en lugar tan inaccesible, una ermita.

San Martín de la Bal d'Onsera
Final del barranco

2:20 Ermita San Martín de la Bal d'Onsera. La ermita, que no se ve hasta casi llegar allí mismo, era un cenobio altomedieval, del cual ya hay documentos que lo referencian en 1075, y que ha pasado por diferentes historias hasta el presente. Allí se cierra completamente el barranco en una zona un poco más abierta, sobrevolada por buitres deseosos de que algún turista resbale en alguno de los pasos más delicados, aunque los único cadáveres que vemos por el camino son de otro buitre y un ternero o algo así (difícil de reconocer por su estado de descomposición).
 
San Martín de la Bal d'Onsera
Ermita de San Martín

Nos estamos un buen rato de relax, comemos, y emprendemos la vuelta, llegando a los coches en aprox. 2 horas, siempre tranquilos. De vuelta en coche paramos en Loporzano para visitar su panadería , donde realizan unos excelentes empanadicos, deleitándonos con unos de güenísimos de calabaza.


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