Ruta: Subida por el Collado de Alba desde
la Besurta
Fecha: 20-6-04
Participantes: Daniel, Karmelo,
JGuada, Ricardo, Teresa, Guillermo, Santi, Myriam, Lola (P.Cordier
desde
P.Sayó)
Comentarios: Ruta relativamente fácil,
aunque algo larga.
Los únicos pasos un poco más delicados son la
subida al Sayó,
y la primera pala de bajada desde el Cordier
A un día de la entrada del verano, nos animamos a realizar nuestra última salida de esquí de travesía de la temporada. Ninguno de nosotros había esquiado tan tarde, pero este año hay más nieve de lo habitual y nos atrae el intentarlo.
0:00 Como es habitual, y parece que inevitable, salimos más tarde de la hora prevista desde la Besurta; son las 6:30. El camino está bien marcado; cruzamos el río, y tras una ligera subida dejamos un desvío a la izquierda que lleva a Aigualluts, cogiendo el camino a la Renclusa. La subida empieza a ser un poco más dura, especialmente con el peso de los esquís a la espalda, mas el peso del sueño por el madrugón, aunque se sube sin problemas. Descripción detallada de la subida a la Renclusa.
0:30 A buen ritmo llegamos a la Renclusa, y ya allí ojeamos la subida especulando sobre el mejor camino para ascender, buscando las zonas con más nieve. Empiezan a surgir las dudas y el populacho hace conatos de sublevarse contra la idea de hacer travesía tan avanzada la temporada, suponiendo que nos va a tocar una larga porteada, y que hubiera sido mejor subir sin esquís.
Normalmente para ir hacia el Alba avanzaríamos un poco y cogeríamos más o menos el fondo del valle hacia la derecha, pero no hay suficiente nieve, así que lo que hacemos es ganar un poco más de altura en busca de nieve, para así poder trasladar los esquís de la "espalda a los pies", ya que nadie domina la técnica de esquiar tumbado panza arriba con los esquís en la mochila ;-)
En una hora de porteo desde la Besurta ya podemos ponernos los esquís, y empezamos a pensar que al final quizás no haya sido tan mala idea lo de los esquís.
Ascendemos intentando tirar siempre un poco a la derecha, pero entre que hay menos nieve que en pleno invierno, y que hay un contrafuerte rocoso, debemos tirar hacia arriba, buscando en todo momento por dónde pasar. Hay un momento en que a pesar de las búsquedas debemos quitar esquís, pero sólo es por unos pocos metros.

Cresta de las Maladetas. Subimos
por la dcha. de la
Pta Delmás, bajamos por la pala a la izquierda del Cordier
Al final subimos hasta pasar por debajo del espolón del Pico Mir y la Pta Delmás y desde allí flanqueamos hacia el Alba. Poco después giramos a la izquierda para meternos en un cirquillo.
4:00 Dentro del circo entre el Alba y el Mir tiramos al extremo izquierdo y nos plantamos al pie del collado. Impresiona la vista de la cresta desde el Collado de Alba hacia la izquierda, que se supone debemos tomar para ir al Sayo. Nos quitamos los esquís y los cargamos a la espalda para subir el corredor hasta el collado, ya que es muy vertical y está helado, aparte de que el último tramo ya es de piedra. Algunos nos adelantamos en la subida al collado para hacer la Muela (3.118 m) y el Diente de Alba (3.136 m), pero al final una vez arriba para evitar retrasos y malos rollos, decidimos dejarlo para otra excursión.

A la izq. P.Delmás y
Mir, en el centro el Collado
de subida, a su derecha Muela y Diente de Alba
4:30 Hemos subido tranquilos, despacito, y paramos más de media hora en el Collado de Alba comer, descansar y disfrutar de las vistas que son muy buenas, aunque se está metiendo un poco la niebla. Destaca hacia el Sur el Bondidier (3.185), parece fácil bajar con esquís, pero se sale un poco de la ruta, así que pasamos de él.
La cresta es rocosa, así que decidimos que es más fácil bajar unos metros por la otra vertiente del collado para seguir la ascensión a la izquierda por nieve, subida para la que algunos se ponen crampones. Subimos sin problemas, hasta que la pendiente es muy fuerte, así que quienes no nos hemos puesto crampones y quienes ven algo peligrosa la ladera helada tiramos a la izquierda dejando la nieve y subiendo por roca; el resto sigue ascendiendo hacia la derecha buscando más nieve y menos hielo.

A la izq. la subida al
Sayó, a la dcha. el
Bondidier, visto desde el Collado
Por tanto los roqueros subimos hasta el collado con el pico Mir (3.185), el cual está a menos de 10 minutos, muy fácilmente accesible, pero también lo dejamos para otra ocasión en la que lo enlacemos con la cercana Punta Delmás (3.170 m). Seguimos la ascensión, en general más o menos fácil, pero con algún que otro paso un poco más complicado, especialmente si se está cargando esquís a la espalda, pero sin problemas. En algún momento se ve algún hito, pero en general has de buscarte tú mismo por donde subir.

Cresta vista desde el Alba
6:05 Llegamos al Pico Sayó donde nos juntamos roqueros de izquierdas con neveros de derechas, es el primer tresmil ya que "hemos dejado escapar otros 4" que estaban a tiro de piedra. Tras otra paradita descendemos siguiendo la cresta y volvemos a subir, hacia el Pico Cordier, algunos caminando y otros foqueando.
6:30 Una vez en el Pico Cordier dudamos sobre la mejor zona de bajada, y descendemos por una ladera nevada, algo empinada, pasado el Cordier. Otra vez algunos a pie, otros en esquís y otros cuarto y mitad.
Abajo nos reagrupamos, y continuamos el descenso ya todos en esquís. Tiramos a la derecha, superando por encima una hondonada algo problemática, justo al pie de la cresta, y continuamos el descenso más o menos por la ruta de ascenso a la Maladeta Oriental. La niebla se ha echado encima dejándonos muy poca visibilidad, por tanto avanzamos despacio, parando cada dos por tres para reagruparnos y no perder a nadie.
Todo el descenso lo hacemos comentando lo buenísima que está la nieve para esquiar, y en cómo disfrutamos de la bajada a pesar de que preveíamos una nieve pastosa y escasa. El hecho de no ser un día soleado nos ha regalado este descenso disfrutón, inesperado hacia finales de junio, mejor incluso que otro realizado un mes antes desde la Maladeta Oriental.
Bajamos buscando nieve para llegar lo más bajos posibles, llegando hasta a unos 15 minutos de la Renclusa. Al final la jornada ha sido excelente, pese a las muchas dudas y lamentaciones iniciales por la locura y cabezonería de ir con esquís.