Ruta:
Salida desde cerca del punto de partida del teleférico, pasando por el
Refugio Altavista
Fecha: 19-4-01
Participantes: Karmelo y Elvira
Techo de la provincia de Sta. Cruz de Tenerife y de España, geográficamente no es más que un volcán de una isla africana. Para acceder a la cumbre propiamente dicha se necesita un permiso especial que lo dan gratuitamente en Sta. Cruz de Tenerife capital, y también se permite acceder a primera hora de la mañana para ver el amanecer, antes de abrir el teleférico. La forma más interesante de subirlo sería hacerlo desde el mismo mar hasta la cima, completando en su totalidad los casi cuatromil metros de desnivel, pero para ello normalmente habría que dedicarle un par de días (aunque puede hacerse en uno solo).
Dejamos el coche en una pequeña explanada que hay al comienzo del camino, La Pizarra (2.340 m), el cual está poco antes del teleférico según se va desde la carretera de la Orotava, o poco después yendo por la carretera del Parador. Nos habían avisado que se suelen producir robos, por tanto dejamos el coche lo más vacío posible, y sin la bandeja trasera para que se vea que no había nada en el portamaletas, con el fin de evitar desagradables sorpresas a la bajada.
0:00 Salimos pronto, en un día despejado pero muy frío, y con una buena capa de hielo venteado pegado a la escasa vegetación. El camino sube un poco hacia la izquierda, ascendiendo un buen rato por pista, y aunque es atajable en alguna curva, no se debe hacer para evitar erosiones. El sol va caldeando poco a poco, y el frío y el hielo se van esfumando. Así llegamos a una gran explanada, donde están los Huevos del Teide (2.732 m); dejamos la pista, y vamos hacia la derecha. El camino ahora sube más empinado por pedriza volcánica, dándole al entorno un aspecto más auténtico.
3:30 Llegamos al refugio de Altavista (3.260), donde paramos un buen rato a comer. La intención inicial era quedarnos en el refugio y subir al pico a la mañana siguiente para ver el amanecer, cuando no hacen falta permisos, pero todavía es muy pronto y el guarda del refugio nos dice que tenemos tiempo de sobra para subir y bajar, y que una vez cierran el teleférico también se puede ir a la cumbre. Por tanto decidimos continuar.
5:00 Así subimos por camino muy bien definido hasta llegar a la zona turística, identificable porque se llega a un camino artificial, con piedras bien puestitas. Tiramos a la izquierda y vemos el teleférico y el punto de control donde sólo dejan pasar a quienes tienen pase. Es lamentable que a causa de haberse destrozado la montaña con un teleférico para que suban turistas, montañeros que se hacen toda la ascensión a pie desde abajo, al final no puedan acabar los últimos 160 m. hasta la cumbre. Debería haber alguna forma de permitir acabar la ascensión a los que demuestren haber subido a pie, por ejemplo fichando en el refugio Altavista, o al menos permitir subir sin permiso a los montañeros federados (promocionando así que además la gente se federe).
Un guarda muy amable nos aclara que el permiso para subir sólo existe para ver el amanecer, pero que nadie vigila a partir de la bajada del último teleférico, por tanto de facto puede subirse; además nos señala las fumarolas más vistosas para que las visitemos mientras hacemos tiempo hasta que cierren el teleférico.
Cuando quedamos solos tiramos para la cima por el muy artificial camino turístico, y una vez arriba rodeamos el cono del volcán por la derecha hasta llegar al punto más alto.
Nos estamos arriba un buen rato. Acercando la mano a una fumarola comprobamos que los vapores que salen realmente queman. Mientras estamos llega otra pareja, donde ella llega agotada.
Hay una ligera neblina baja que sirve de pantalla para una muy llamativa proyección de la sombra del Teide que dibuja una pirámide perfecta. A medida que baja el sol la sombra es más espectacular, pero hay un buen rato hasta el refugio, y por tanto no podemos quedarnos hasta la puesta de sol, así que lamentándolo comenzamos la bajada antes de ocultarse.
Anocheciendo llegamos de nuevo al refugio Altavista. Sus habitaciones son muy curiosas, con bancos de madera como los de los trenes antiguos, y las literas con un marco de madera que me hace pensar en una especie de orient express; también es curioso que en lugar de mantas hay edredones, dándome a pensar que quizás el refugio se hiciera antes del teleférico para que turistas de clases pudientes subieran (o les subieran) al Teide, manteniendo todavía algo de aquel estilo. El comedor ya es más sencillo, estando solamente las dos parejas que hemos subido a cima y el guarda.
A la mañana siguiente nos levantamos temprano, con intención de ver el amanecer, pero ya no nos animamos a subir para verlo desde la cumbre.