Desde Senarta cogemos la pista que lleva a Vallibierna. La pista está justita para que puedan pasar coches normales con mucho cuidado, ya que no está en muy buenas condiciones.
Dejamos los coches en una explanada a medio camino, porque poco después un alud había cortado el camino. Así que, toca portear los esquís, no habiendo nieve para foquear hasta el mismo refugio. Poco antes de llegar disfrutamos de una preciosa vista de todos los picos a la derecha del valle de un blanco brillante, destacando el Pico Vallibierna al fondo.
Llegamos al refugio y acaparamos casi toda la zona de dormir, ya que somos un gran grupo (al menos en cantidad ;-). Como es pronto aprovechamos la tarde para subir a los Ibones de Coronas. Foqueando casi desde el mismo refugio, al poco vemos el desvío a la izquierda que lleva a Coronas. Subimos rateando, buscando la poca nieve que hay, pero no queda más remedio que portear algún buen trozo ya que el valle está orientado al Sur. Una vez en el Ibonet de Coronas ya tenemos buena nieve para subir. Ganamos altura tirando un poco a la derecha, para seguir después hacia la izquierda.
Así llegamos hasta el Ibón inferior de Coronas. Nos tienta enormemente el Pico de Aragüells (3.037 m), a tiro de piedra, pero el horario manda y bajamos, con una buena esquiada hasta el Ibonet, y a partir de entonces a ratos porteando, a ratos haciendo slalom entre árboles.
Una vez en el refugio se nos unen Ricardo, Miguel Ángel y JGuada.
Subida a los Ibones de Coronas (de paso hacia el Aneto)
0:00 Tomamos la pista, que pasa por detrás del refugio y enseguida paramos a poner esquís.
0:13 Un cartel señala hacia la izquierda el desvío a Coronas, pero nosotros seguimos la pista hacia la derecha. Hay tramos donde falta la nieve, en algún caso nos quitamos los esquís, y en otros pasamos pateando con ellos puestos.
Seguimos avanzando por el valle, en medio del bosque, con el río a la derecha, hasta que en poco más de media hora vemos al fondo a la izquierda, al final de un contrafuerte, el Tempestades, y siguiendo la cresta hacia la izquierda, el Aneto. Visto así parece que ya está cerca, pero todavía queda muchísimo camino.
0:40 Subimos ligeramente a la izquierda y volvemos hacia la derecha llegando a una gran explanada en forma de circo, con un riachuelo en forma de eses que lo cruza: la Pleta de Llosás. Algunos cruzamos el río y tiramos al frente por la derecha del circo, otros lo rodean por la izquierda, llegando todos al fondo. Subimos en amplias zetas, tirando ligeramente a la loma de la derecha. Parte de la subida está helada con lo que debemos poner cuchillas, que mantendremos hasta la cima.
Subida hacia el Ibón
de Llosás desde la Pleta de Llosás,
y subida de la ladera final
del Tempestades.
Aneto en el extremo izquierdo de la cresta
Flanqueamos hacia la izquierda hasta entrar al estrecho fondo del valle, por donde subimos hasta que éste se abre al llegar al Ibón superior de Llosás.
Allí algunos subimos directamente a la izquierda por una pala helada y muy empinada. Empezamos bien, pero la subida se hace muy larga, y a media ladera pensamos que iríamos mejor con crampones, pero no hay sitio seguro donde pararse, quitarse la mochila y hacer la maniobra, así que con mucho cuidado seguimos subiendo hasta que poco a poco la pendiente se suaviza, entrando en la muy amplia y larga ladera final. Otros en lugar de subir por la pala siguen hacia el fondo del valle, realizando allí la subida, para después tirar a la izquierda, hasta llegar a la ladera final.
3:20 La vista de la amplia ladera toda blanca es muy atractiva, acabando la pala con el pico del Tempestades un poco a la izquierda. El camino ya es evidente, yendo directos hasta situarnos al pie de la cima. Subimos muy despacito.
Pala final del Tempestades,
y
trepada final
Cuando ya estamos bajo el pico dejamos los esquís, calzamos crampones y tiramos por fuerte pendiente directos a cima, y en 10 minutos nos plantamos arriba.
6:00 Cima del Tempestades. Lamentablemente se ha metido un poco de niebla y sólo disfrutamos parcialmente de las vistas, pero la satisfacción de haber llegado todos compensa eso y mucho más.
Para la bajada JGuada, que se había subido los esquís, lo hace esquiando desde la misma cima, y los demás descendemos hasta donde los habíamos dejado, donde nos los calzamos y empezamos el descenso. Al principio la nieve está malilla, pero poco antes del Ibón superior de Llosás la nieve empieza a estar buena y empezamos a disfrutar de la bajada. Desde el Ibón seguimos el descenso utilizando de referencia de las huellas de subida, con una nieve y unas laderas buenísimas. Antes de llegar a la Pleta de Llosás algunos tiramos por la izquierda para evitar perder altura y llegar hasta el final sin tener que remar, y otros se lanzan directos.
Pasada la Pleta todos estamos encantados de la buenísima esquiada que hemos tenido, pero todavía queda lo mejor. Seguimos bajando y nos adentramos por el bosquecillo siguiendo más o menos el camino de subida. No bajamos por perfectas laderas nevadas para encadenar múltiples giros sino todo lo contrario, bajamos por camino ondulante en vertical y horizontal, a toda velocidad esquivando árboles y piedras, con pequeñas lomas de subida y bajada, a veces un pie en alto y el otro en bajo y otras al revés, quiebros y derrapajes, ... en resumen lo más divertido de la jornada, mejor que cualquier pala genial con nieve perfecta.
Llegamos esquiando hasta el mismo refugio, utilizando
los esquís de forma poco ortodoxa en algunos pasos, pero esto también
es esquí de travesía.