Hay quien lo llama Kutreraftig, ya que llamarlo rafting quizás es echar un piropo a un descenso en una barca de pesca donde caben como mucho 3 personas (aunque 3 pueden ser multitud, por eso a veces se producen pequeños accidentes donde uno de los marineros cae tras un involuntario empujoncillo de los otros ;-)
Es una pena que la navegación en barca no esté del todo permitida sin permisos especiales, porque si no ese 3 de Junio nos hubiéramos pasado de maravilla descendiendo por las aguas del río Gállego, de Carcavila a Murillo de Gállego, por el mismo tramo por el que desciende el rebaño pastoreado por una empresa dedicada al rafting.
Estoy seguro de que si hubiéramos podido hacerlo, la expedición hubiera o hubiese comenzado con buenos augurios. Estando 4 maromos, sólo teníamos dos chicas, una barca, tres cascos (uno de ellos de obrero), chalecos y remos. Y en eso llegaría Benjamín enriqueciendo el depósito de material con dos bellezas más, más dulces que el chocolate del país del que venían, Bélgica (aunque una era originaria de Marruecos).
Al ir nosotros en plan pirata, pero sin ganas de abordar a nadie, aparte de que en nuestra inocencia no sabríamos qué hacer con las prisioneras (any idea?), para evitar problemas hubiéramos o hubiésemos dejado que el rebaño oficial se alejara antes de comenzar nuestro descenso.
Para el primer descenso le haríamos a Isabelle un sanduche (encantadora forma latinoamericana de llamar a esa horrible palabra sandwich), con Miguel Ángel delante y yo detrás. Más por el tamaño de la barca que por rezar a Poseidón pidiendo clemencia, entraríamos a la barca poniéndonos de rodillas dentro de ella para el descenso.
El descenso comienza tranquilo para enseguida calentar motores con unos rápidos no muy peligrosos. Miguel Ángel conocía un poco el río, de anteriores bajadas, e iba diciendo cómo y por donde bajar, y yo era quien maneja la barca que a la deriva la lleva.
La cosa cada vez se pone más peliaguda, con algunos rápidos que consiguen subir la adrenalina, y donde hay que mirar muy bien el río para decidir por qué lado del río se baja, evitando zonas de sifones, paredes de rocas, o zonas de poca agua donde las rodillas acarician violentamente las piedras del fondo.
Tras los primeros rápidos, en un infortunado descuido en un salto de agua, mis fantasías empiezan a tomar un cariz más cálido donde una mano desconocida parece empujar a Miguel Ángel al agua, quedándome a solas con Isabelle.
Mientras Miguel Ángel entre trago y trago de agua no paraba de gritaba ¡¡¡qgue me affhogggo!!! cayendo por los rápidos, sin poder frenar, yo intentaba aprovechar para remar en dirección contraria y quedarme a solas con Isabelle, por ello le gritaba continuamente que remara, pero ella ni caso. Por otro lado el muy traidor, de M.A. con la tontería esa de que no quería morir ahogado allí mismo, seguía nadando como un loco para llegar a la barca. Cuando nos alcanzó, como había perdido un remo, no pude darle en la cabeza para hundirle del todo por miedo a perder el otro remo.
Supongo que me entendéis ¿no? (por lo menos ellos), si M.A. no quiso ser solidario conmigo, yo tampoco tenía que serlo con él ;-)
Después diría que lo había pasado muy mal, y que gracias al chaleco salvavidas no se ahogó, pero yo todavía dudo que no fuera todo una mentira por estar celoso y fastidiarme el resto de mi fantasía erótico-festiva.
Como no había más caídas, y queríamos mojar a Isabelle, en un tramo tranquilo, y tras grandes esfuerzos bamboleándonos, conseguimos volcar a posta la barca para refrescarnos un poco.
Puntuación final: 1 pto. (M.A.: 1 pto., Isabelle: 0 ptos., KU: 0 ptos., el vuelco voluntario no puntúa)
Cargamos la barca tal cual encima del coche y para arriba. Para el segundo descenso el sanduche se lo hacen a Leilah, Benjamín delante y Fernando de timón.

El recorrido es el mismo aunque las fotos se vean más bravas al haberse elegido mejor los puntos donde sacarlas (... las fotos). Durante el descenso se perdió otro de los remos, pero poco después encontraron uno, ya sea el mismo, o muy posiblemente el perdido en el anterior descenso.
Puntuación final: 3 * N ptos. (N>1, número de vuelcos, que al parecer fueron bastantes y las pasaron puuuuuñeteras).
Ya sólo quedaban Lola y Elvira para descender, y como Fernando y Miguel Ángel ya estaban escarmentados de las caídas, decidí que, ya que había bajado una vez , que conocía un poco los puntos críticos del río, que bla bla bla, .... y por supuesto que había que aprovechar tan excelente ocasión con dos buenas mozas, me apuntaba encantado.
Empezamos bajando con Lola detrás de timonel y Elvira en medio. Tras el primer rapidillo en que a Lola no le dio tiempo a habituarse a manejar la barca decidimos que mejor la manejaba yo (... la barca), ya que empezaba a hacerse tarde y yo ya tenía práctica.
Con dos mujeres a mis órdenes la corrida fue impresionante, bajamos a toda velocidad habituado ya a controlar la barca y conociendo mejor el río. Así hasta que en un salto de un rápido el volcado fue inevitable. Lo primero que hice en cuanto saque la cabeza del agua fue buscar la barca y engancharla para no perderla, tras arrastrarme unos metros conseguí subir. Después Lola alcanzó la barca y subió. Para entonces Elvira caía río abajo a cierta distancia arrastrada por la corriente. Ante la la duda de si es mejor pájaro en mano o ir a por las dos, opté por esta última (ya se sabe que el menage a trois es una fantasía estándar en los hombres). Por tanto nos pusimos a remar como locos para pillar a Elvira, cosa que no fue posible hasta más abajo donde el agua se calmó un poco. Al igual que a Miguel Ángel y Fernando el subidón de adrenalina le dejó exhausta, con un temblor de piernas y sin muchas ganas de más emociones fuertes para el resto del día. Obviamente para no desmerecer las anteriores bajadas también perdimos algo, el casco de obrero que llevaba yo.
Recuperdo el aliento poco después en el río se formaba un estrechamiento con una caidita. En una de las rocas laterales del estrechamiento se formaba una especie de remolino o sifón en el que se atascó la barca. Intentamos remar hacia donde caía el agua, cosa que parecía fácil porque el agua debía arrastrarnos, pero no. Empujamos con los remos contra la roca para alejarnos de ella y después remar para entrar en el cauce de agua de la caída, pero nada, otra vez al mismo punto. Allí estuvimos quizás 10 minutos de lucha, hasta conseguir bajar por fin girados de espaldas.
Y por fin llegamos al destino, pero no al fin de la aventura. Allí estaba solamente Fernando porque el resto se había ido con los coches a ver un barranquillo.
Puntuación final: 3 ptos.
Tras larga espera, pasando frío, impacientes, y echando pestes, decidimos para ganar tiempo y entrar en calor, cargar con la barca y todos los trastos, y entre los cuatro llevarla una buena caminata hasta la carretera. Poco después de llegar a la carretera, con mucho retraso y anocheciendo, llegaron los coches hasta el punto donde estábamos, habían tenido un pinchazo que les retrasó en el retraso que ya llevaban.
Bocata, bebida, descanso y tertulia en un bar de al lado; y ya de noche para Zaragoza.
Si a alguien le ha molestado algún comentario por machista, fuera de tono, o lo que sea, pido disculpas, pero evidentemente, todo esto no ocurrió, ya que no se puede navegar sin permisos, y no es más que un sueño o fantasía lúdico-erótico-aventurera ;-). Y las supuestas fotografías fueron extraídas de un encefalofotogramador (¡Eps! es una sola palabra, no la separéis por partes)
Como somos muy respetuosos con las normas, al no poder hacer rafting en lugar de disfrutar con aguas bravas nos tuvimos que conformar con patatas ídem, donde corre el agua y se dan saltos sólo si la salsa pica mucho. Eso sí, si algún día lo hago tengo una cosa muy clara, un buen chaleco salvavidas es imprescindible.
Participantes (clasificados por puntuación): Isabelle, Karmelo, Lola, Elvira, Miguel Ángel, Leilah, Benjamín, Fernando
Encefalofotogramafías: Miguel Ángel Martínez