Ruta: Subida fallida desde Piedrafita al Piedrafita, llegando hasta el canal de Cobacherizas
Fecha: 18-11-01
Participantes: Miguel Ángel, Arturo,
Elvira, Karmelo
Comentarios: Pico relativamente fácil
pero no para
domingueros, con un paso aéreo y algo de trepadiila
a
partir del Collado de Cabacherizas (pasos no descritos aquí).
Han caído las primeras nieves del año adelantándose a lo que es habitual. Pensamos que todavía es pronto para empezar la temporada de montaña con esquís de travesía, porque si bien ha caído nieve se supone que sólo ha caído lo necesario para blanquear las cimas, pero no tanto como para disfrutar esquiando. Por tanto preparamos una subida de montaña a pie.
Cogemos la carretera a Formigal, y entre Biescas y Sallent de Gállego, poco después de Búbal tomamos un desvío a la izquierda que por una carretera zigzagueante nos lleva a Piedrafita. Pasado el pueblo seguimos por una pista de montaña. La nieve empieza a hacerse notar por la carretera, pero la huella dejada por otros coches que nos anteceden está bien marcada, lo que nos anima a continuar. Dejamos una nave a la izquierda y poco más adelante, a la altura del refugio de Telera aparcamos el coche, a 1550 m, cerca de un cartel medio roto que marca el camino al Ibón de Piedrafita. El paisaje es impresionante, el ligero blanqueo de las cimas que esperábamos se ha tornado en un paisaje puramente invernal, con las montañas completamente nevadas, hasta cotas bastante bajas.

Punto de Partida, con
Peña Telera a la derecha,
Corona del Mallo a la izquierda,
y en medio, a la izquierda el
canal de Cobacherizas
Nos preparamos para la salida, y empieza el primer problema, los crampones que me dejan son semiautomáticos y no sirven para mis botas. Casualmente llevaba las botas de esquí de travesía en el coche, por tanto, pese a la incomodidad, me veo obligado a ir con ellas por si hay hielo.
Seguimos el camino señalizado al Ibón de Piedrafita, el cual sigue paralelo a a un riachuelo. En 10-15 minutos, tras un pequeño montículo llegamos al Ibón, el cual lo encontramos helado. Como todos los niños de 5 a 105 años no nos resistimos a echar pedruscos al hielo para ver si aguanta. Rodeamos el Ibón por la derecha y empezamos la subida. Unas huellas, de una par de personas que nos anteceden, nos facilitan la progresión. Tras el segundo resalte, un rato antes de llegar a la brecha nos cruzamos con los abridores de huella, que se dan media vuelta. La subida se vuelve mucho más dura teniendo que abrir nosotros mismos la huella. Para colmo entramos en una zona rocosa donde por momentos te hundes hasta los .... en agujeros ocultos por la nieve, y otras veces justo lo contrario.
Llegamos a la base del canal de Cobacherizas (aprox. 2.100 m) y la pendiente se agudiza, teniendo que empezar a zigzaguear como única forma de ascender. Para colmo la profundidad de la nieve también aumenta. La nieve es muy seca, imposible de compactar por mucho que se intente hacer una bola, lo que hace que nos hundamos completamente dificultándose más aun avanzar por ella.
Nos turnamos en la agotadora tarea de abrir el camino, para poder recuperar el aliento después de un rato de ir primero. La diferencia de esfuerzo entre encabezar o no el grupo da la engañosa sensación de que cuando uno mismo abre huella parece avanzar rápido, a pesar de una mayor profundidad de la nieve, pero cuando es otro el que lo hace de repente parece que haya menos nieve y que se avanza mucho más lento.
Durante la subida vamos intentando adivinar en todo momento la zona en
la que puede cubrir menos, y cuando hay algún punto con un
poco
menos de nieve cerramos más los zigzags, para no perderlo,
otras veces vamos sondeando con el
bastón para adivinarlo.
Por el camino pasamos delante de una llamativa cascada de hielo, llena de estalactitas, donde nos tomamos un descanso para comer un poco y hacer otro poco el tonto en la cascada. Seguimos adelante, y en el tramo final la cosa se pone mucho peor, el canal se estrecha empinándose y acumulando más nieves. Llega un momento en el que parece que ya no podremos avanzar más, porque nos hundimos en la nieve y aunque intentemos avanzar sólo conseguimos que la nieve ceda, pero sin avanzar de ninguna forma. Tras un rato de dar patadas a derecha e izquierda sin movernos conseguimos empezar a subir poco a poco, clavando pies y rodillas para poder desplazarnos.
Giramos a la derecha poco antes del final del canal, y por fin llegamos al Collado de Cabacherizas, 2.387 m. A la izquierda las paredes de la Corona del Mallo están impresionantemente blanquedas por el hielo, y a veces toma formas y brillos alucinógenos, pero por muchas fotos que sacamos ninguna muestra su verdadera imagen.

Peña Telera
al fondo, 2.764 m, Peña
Parda o Cobacherizas en primer plano
Para subir a Peña Telera debemos rodear la mole de Peña Parda que tenemos en primer plano. Hay dos posibilidades, rodearla por la izquierda descendiendo hacia el SW, o rodearla por la derecha , por el NW, flanqueando una cornisa, que nos lleva a otro canal entre Peña Telera y Peña Parda. Esta última posibilidad es peligrosa en invierno por ser muy aéreo y poder haber hielo.
Hemos tardado 4h 50' desde el coche, dedicando la mayor parte de tiempo y esfuerzos a pelearnos con la nieve del canal. Es ya demasiado tarde para subir, empieza a nublarse y a caer un poco de nieve.
Comenzamos la vuelta. La pendiente es muy fuerte y pruebo a sentarme en la nieve. Llevando un pantalón impermeable plástico, me deslizo bien, los demás se deslizan más o menos dependiendo de sus pantalones. Bajo los casi 300 metros del canal en el mayor tobogán que jamas haya bajado, como si de un parque acuático se tratara, solo que aquí el agua está en "diferente estado" ;-). Con las horas que había costado subir, la bajada la hacemos en cuestión de minutos. Al paso por el Ibón, otra vez la tentación se vuelve irresistible de jugar a echar pesadas piedras al hielo. Y nos entretenemos jugando también con un sifón muy curioso en el Ibón que forma un remolino absorbiendo agua y que no deja helarse el agua a su alrededor.
En total 1h. 30 minutos desde el collado hasta el coche.